Círculo Mixto “La revolución será Feminista o no será”


 

UN CAMINO INTERIOR (por Justo Fernández)

Hace seis años hice el Camino de Santiago. Treinta y un días caminando los 872 kilómetros que separan Saint Jean de Pied de Port de Compostela. Guiado únicamente por mi corazón, por la generosidad de otras peregrinas y peregrinos y por esas flechas amarillas que alguien quiso ir pintando a lo largo de todo el camino. Señales providenciales que aparecen siempre justo en el instante anterior a que ya te hayas perdido. Y puedo decir que para mí el Camino fue transformador. Pero esa experiencia no es el objeto de esta reflexión, si lo es el paradigma que encierra el realizar un camino de iniciación como ese.

El pasado sábado celebramos la segunda sesión de nuestro Círculo Mixto. Desde el principio hemos querido denominar, con toda la intención, a estos encuentros de mujeres y de hombres como “La Revolución será feminista o no será”.  El nombre elegido tiene la motivación de dejar meridianamente claro a quienes quieran asistir (ellas y ellos) cuál va a ser el asunto que vamos a colocar siempre en el mismo centro de estos círculos: El machismo, la violencia de género, el patriarcado y la desigualdad. Podríamos decir que esa es la primera gran señal, la primera flecha amarilla de este otro “camino interior”.

Y es que, efectivamente, tras la primera sesión, que nos puso a todas/os nuestras emociones literalmente patas arriba, y tras esta segunda en la que, ya más sosegados, empezamos a sentir la relevancia y profundidad de estos encuentros, yo siento con fuerza que estamos en las primeras etapas de un verdadero camino iniciático.

Así lo expresé en el Círculo. Porque toda experiencia que aspire a ser humanamente relevante ha de tener la característica de sentirse como radical, nueva, desconcertante y desconocida. Y eso se nota por dentro al vivirla. Así me ocurrió en el Camino y así me está ocurriendo también en este Círculo Mixto. Pronto he descubierto que nada de lo que mi mente había anticipado, ninguna proyección realizada, tenía nada que ver con lo que en estos primeros encuentros de ellos con ellas, y viceversa, está ocurriendo.

Y tengo criterio para saber lo que para mí es nuevo. Tengo recorrido. Ya son muchas las decenas de sesiones de Círculos de Hombres, a solas con Hombres, que he compartido. Pero nada es igual a este Círculo Mixto. Ahora ellas están delante. Y por eso todo es distinto. Os recuerdo que hablamos de machismo, de violencia de género, de patriarcado, de desigualdad ….

Sirva un sencillo ejemplo: El machismo es una oscura sombra que habita en nuestro interior masculino, así todos lo hemos reconocido.  Pero ahora estamos ante la víctima de nuestra sombra, que nos mira a los ojos mientras nos explica cómo es el dolor de ser víctima. Y escucharlo es una experiencia definitivamente distinta.

También ha aparecido enseguida otra indispensable flecha amarilla. La que señala que este camino hemos de hacerlo sin juzgar. Porque aquí no es él contra ella, ni ella contra él. Somos ellas y ellos expresando en libertad la verdad de lo que nos ocurre. Lo que de verdad sentimos. Es sin jueces de por medio cuando aparece la luz de la conciencia.

Otro ejemplo: Tras escuchar y escucharnos, yo también he compartido mi sombra. Sé que quizás es inevitable alguna vez hacer sufrir a otros, eso forma parte de vivir. Pero ahora soy plenamente consciente de que, a lo largo de mi vida, a quien mayor daño he infringido, ha sido a ellas. Y en este Círculo ni ellas ni ellos quisieron por ello hacerme ningún juicio sumarísimo. Ni para condenarme ni para justificarme. Me recibieron haciéndome sentir que aceptarse es precisamente el mejor comienzo.

Por eso yo he decidido seguir caminando por mi interior a través de las sesiones de este Círculo Mixto.

Os deseo a todas y a todos “Buen Camino”.

Justo Fernández

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 ¿QUÉ HA PASADO DESDE ENTONCES? El RE-ENCUENTRO (por Víctor Sánchez)

 La pasada crónica nos preguntábamos: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Hoy, (por la sesión del sábado pasado) nos preguntamos: ¿Qué ha pasado desde entonces…?

Ningún círculo no mixto nos ha removido ni nos ha desubicado tanto en tan poco tiempo.

Corrijo.

Hablaré en “individual” y en primera persona, para evitar generalizaciones ni opiniones que no son más que exclusivamente las mías.

No fue la sesión (recordemos, la primera) de poco más de dos horas que tuvimos el mes pasado.

Fue todo lo que supuso las siguientes 3 o 4 semanas de convivencia a través del grupo de whatsapp (sí, ¡¡¡horror!!! –otro grupo de whatsapp-) que solemos poner en marcha con todos/as los asistentes a un Círculo.

Personas que nos conocíamos desde hacía bastante tiempo (algunas de ellas, otras no tanto, y una de las 12 personas asistentes que conocimos, sólo de esta primera sesión) y, que aun así, reaccionamos, y lo hicimos como lo hicimos.

Mentiría si dijera que un círculo mixto como el que acabamos de estrenar “no hace falta”.

Mentiría si tratara de calcular y calibrar que las expectativas, las ideas preconcebidas, los miedos, y las inseguridades ante un círculo de estas características (en caso de haberlas habido) se hayan mantenido, superado, echado por tierra, o simplemente, rotas en mil pedazos…

Porque es difícil valorar lo que ha pasado, lo que ha supuesto y lo que ha provocado dos únicas horas con mujeres y hombres mirándose a las caras y simplemente, hablando y compartiendo experiencias, vivencias, sentires y emociones (con el inevitable fondo de la desigualdad estructural latente entre uno y otro género, como punto de partida del trabajo de este círculo)…

No podemos intentar tratar el endémico desencuentro que sufren las mujeres y los hombres en la actualidad, desde la (aparente) igualdad y el (consciente) conformismo ante una situación que no es solo culpa/responsabilidad nuestra individualmente en nuestra reducida y controlable zona de confort.

Sino también, de ese colectivo masculino del que no queremos hacernos responsables y al que todavía miramos de reojo como salvaguardándonos de que nosotros “no somos ni actuamos así”.

Porque eso es literalmente im-po-si-ble.

Nadie dijo que esto iba a ser un camino de rosas.

Nadie nos avisó de que esto podía pasar.

Ni podemos pensar que por removernos, este espacio no nos interesa, no nos conviene o no es lo que esperábamos ni necesitamos.

A lo mejor es que todavía no estamos preparados.

A lo mejor es que todavía no es el momento.

A lo mejor es que no ha sido todo lo positivo que esperábamos.

A lo mejor es que no ha sido todo lo negativo o trasformador -¿en los demás, en mí, en todos?- que confiábamos…

¿Cómo conjuntamos esas realidades diversas que cada uno y cada una de las que allí estábamos, sentimos?

¿Cómo hacemos para ponernos de acuerdo en remar hacia una aparente meta común que vislumbramos en el horizonte?

¿Cómo nos ponemos de acuerdo en el camino a seguir?

¿Qué hacemos con nuestros diferentes ritmos o velocidades?

¿Dónde estamos en este momento cada uno de nosotros y nosotras?

¿Cuál es nuestra realidad?

¿Cuál es la realidad de los demás?

¿Cuál es la realidad de las mujeres y cuál es la realidad de los hombres, como sexo, género, colectivo, minoría o mayoría, o como quieras sencillamente llamarlo…?

Y sobre todo, ¿cuál es la realidad –y nuestra predisposición a escucharla y sentirla como cercana nuestra si podemos y queremos- de los/las que están enfrente y que nos relatan en primera persona sus vivencias y experiencias con el “otro género”?

Mentiría si dijera no se palpaba “tensión” en el ambiente.

¿Alguien dijo que esto fuera fácil?

¿Alguien dijo que las transformaciones “cómodas” existen?

Porque yo no lo creo.

Hasta la más preciosa y brillante transformación de una oruga a una mariposa está llena de dolor, sufrimiento y esfuerzo ante lo (maravilloso) que está por venir.

Así que, este camino no va a ser diferente, ni mejor, ni peor, ni de ninguna otra manera conocida, porque básicamente, no lo hemos hecho nunca antes.

Tenemos muchos “secretos de familia” (que cada uno/una los visualice como crea oportuno), barridos y ocultos de mala manera debajo de una alfombra (llamada pasado) en la que ya no cabe más porquería y basura.

Decirte, que yo, cuanto más removido me siento por dentro, más siento que necesito este círculo.

Por algo será.

La primera sesión fue el encuentro.

La segunda sesión fue el re-encuentro.

¿Qué nos deparará la tercera sesión…?

Quién sabe.

Supongo que ellas seguirán mostrándonos algo de luz.

Y yo sigo queriendo escucharlas.

¿Y tú?

Víctor Sánchez

 

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