III Seminario ‘Nuevas Masculinidades’. Propuestas desde el Ecofeminismo y las Nuevas Masculinidades


“¿Y si le damos la vuelta al modelo de sociedad?”  /  “¿Cuál es el tu plan para cambiar el mundo?”

 

Bajo el hasthag #GlobalChallenge, durante los días 3 y 4 de Abril, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural se celebraron sendos seminarios/talleres con el feminismo como eje central y como propuesta desde la cual aportar el (necesario) cambio de modelo de sociedad en el que estamos inmersos/as.

 

Desde dos propuestas o dos acercamientos tan sensiblemente diferentes y a la vez complementarios como son el ecofeminismo (taller del primer día/tarde a cargo de Encina Villanueva) y las nuevas masculinidades (éste, el que obviamente me tocó a mí 😊), tuvimos la oportunidad de compartir, en mi caso, durante dos horas, un encuentro con la juventud, cuyos argumentos o tarjetas de presentación son, sin lugar a dudas, la solidaridad, el voluntariado y las buenas prácticas.

Una oportunidad de oro para desterrar todas esas ideas o mensajes negativos y malintencionados que a veces nos llegan sobre la actual y preocupante situación de la juventud respecto por ejemplo del machismo, las violencias machistas, etc…

Yo, en esas breves dos horas que no llegaron ni a una mínima parte de lo que nos hubiera gustado profundizar con esos 15 chicos y chicas (¡¡¡y un “profe” al que agradecemos también y mucho el que se acercara hasta el Aula nº 5 de la facultad), lo que vi y comprobé de primera mano, fue la implicación, el entusiasmo y sobre todo las ganas de compartir un objetivo común, como es la lucha por la erradicación de todas las desigualdades globales del planeta, que en estos dos días, tenían al feminismo de eminente protagonista en sus jornadas.

Gracias a la ONG ONGAWA – Ingeniería para el Desarrollo Humano (gracias Itziar por hacerlo posible), y sobre todo, desde la parte más logística, cercana y participativa, (gracias a Marta y a Nerea, por conseguir que todo fluyera de manera extremadamente fácil) de sus jóvenes componentes, por ofrecernos esta posibilidad de enriquecimiento mutuo.

Yo tuve la oportunidad de ofreceros un taller/seminario sobre las propuestas desde las “nuevas masculinidades” y los Círculos de Hombres, de trabajar hacia el camino que propone el feminismo, y vosotros y vosotras, quizá sin saberlo, me disteis la oportunidad fabulosa, de sentir que se “cuece” en esas edades tan jóvenes, tan impetuosas y a menudo tan arrolladoras (por supuesto, en el mejor sentido de la palabra).

Fue una experiencia realmente maravillosa, que queremos aquí tratar o reseñar como se merece.

Para quienes transitamos en los diferentes Círculos de Hombres en edades “paternales” (en la mayoría de los asistentes a los mismos) que van en una horquilla desde los 35 a los 45 años, para quienes tenemos hijos e hijas todavía en edades pre-adolescentes (o incluso menos), el encontrarnos, cara a cara, con jóvenes con un pie (o casi dos) en la veintena de años, es sin duda, toda una experiencia, que quizá deberíamos repetir con mucha mayor frecuencia, para evitar esas a menudo, falta de comunicación, de trato, de interés por vuestras preocupaciones, en definitiva, de hacer que esas “diferencias “intergeneracionales” sean cada vez menores.

Fueron 3 propuestas, 3 dinámicas muy sencillas, que simplemente querían invitar en todo momento a la participación, a la reflexión, al debate, al diálogo, en definitiva, a una propuesta que, por tiempo quizá no se pudieron desarrollar con la profundidad que merecía cada una de ellas.

Espero que al menos, esa semilla que tratamos de aportar esa tarde en cada uno de vosotros/as permitiera al menos, plantar una futura reflexión individual o por qué no, colectiva, sobre nuestra verdadera ubicación o papel en la sociedad como agentes de cambio.

Y como no se puede hablar de feminismo, sin “hablar” de feminismo, os pedimos para empezar (después de desmantelar el rígido corsé en el que estaba la clase colocada inicialmente y convertirla en un círculo más cercano) que nos dijerais una idea, una palabra, una frase, un deseo, un temor, un miedo, cualquier cosa que el feminismo como tal, os transmitiera.

Mi frase introductoria, de ese mismo día, fue “No existe un camino hacia la igualdad que no pase por el feminismo”.

Y ésta, fue vuestra propuesta.

Vuestra aportación a la reflexión convocada en ese mismo instante:

 

 

¿Qué es para vosotros/as el feminismo? 

Un primer acercamiento. Una primera cata. Una primera sensibilidad y evaluación o etapa de dónde se encuentra el camino que queremos transitar por el feminismo.

Y salió, como no podía ser de otra manera, un pequeño ramillete o abanico de sensibilidades diferentes (con alguna que otra carga crítica también muy necesaria) que ahí os dejamos en formato “foto” para que escudriñéis, opinéis, o simplemente curioseéis, pensando, en que hubiera escrito tú que me estás leyendo ahora, en ese pequeño papel que les facilité a los allí asistentes… 😉

 

¿Nuevas masculinidades, masculinidades diferentes, masculinidades alternativas, masculinidades diversas…? 

Para entender la implicación de las “nuevas masculinidades” en los procesos en los que está inmerso el feminismo (de forma todavía desgraciadamente corta en el tiempo pese a la amplia y larga trayectoria del movimiento feminista en la historia de los últimos 3 siglos) necesitábamos saber de qué manera está actualmente construida el modelo de masculinidad imperante hoy en día (“hegemónica”, que dicen)…

Para proponer soluciones de cualquier tipo, en éste y en otros ámbitos, lo primero es conocer al máximo la raíz del problema.

Si en este caso, el problema es más que evidente que son los hombres, deberemos conocer a fondo que es eso de “ser hombre”.

O lo que es lo mismo, ¿Cómo se construye actualmente la masculinidad?

Hicimos un breve pero somero repaso sobre las diferentes “edades del hombre”.

A la diferenciación tan temprana a la que se nos somete distintamente a niños y a niñas, desde el momento (o antes incluso) de que nacemos.

A los juguetes marcadamente sexistas, que nos van limitando y delimitando a lo que debemos jugar en cada momento, y a lo que debemos aspirar una vez vayamos creciendo y adquiriendo esos conocimientos, y comportamientos propios de lo que es habitual o “normalizado” para nuestro género.

Integramos que los niños varones, a los 6 años, son capaces de ocultar sus emociones, hasta tal punto, de que el 50% de las madres (el estudio al que aludimos ni siquiera menciona a los “padres” -es fácil imaginarse porqué-) se mostraban incapaces de identificar lo que a sus hijos les pasaba.

Repasamos que los niños de 12 años, en un país como los EEUU, consumen a la semana 40 horas de televisión, 15 de videojuegos y 2 de pornografía.

Y sobre esos “tres grandes pilares”, es sobre los que está construida actualmente la masculinidad, en unas edades en las que supuestamente “todo el trabajo” de influencia que pueden hacer los padres y madres ya está hecho (y sino prueba a encontrar libros de paternidad o maternidad que hablen de chicos/as de estas edades, a ver cuánta suerte tienes…).

Rescato una anécdota de una frase de un documental que leímos en alto y que a mí me parece terrible.

La frase o la reflexión es de Tony Porter, podéis directamente buscarla a través de su charla TED, o de su aparición en el imprescindible documental “The Mask You Live In” (en Netflix está actualmente disponible):

 

… Recuerdo haber hablado con un niño de 12 años, jugador de fútbol, y le pregunté, le dije: “¿Cómo te sentirías si… delante del equipo… el entrenador te dijera que jugaste como una niña?” Yo esperaba que me dijera algo como que estaría triste, furioso, enojado o algo así. No, el niño me dijo… el niño me dijo: “Me destruiría”…”

 

Woooooowwww…

Cuando preparaba este taller, viendo el vídeo varias veces, para escribir el texto de mi posterior reflexión, se me saltaban directamente las lágrimas.

¿Qué le estamos enseñando a los niños de 12 años, para que el gran insulto o la peor desgracia que le pueda caer encima, para ser ridiculizado delante de sus compañeros, es ser comparado con una niña…?

No creo que hayamos reflexionado lo suficiente sobre esto.

Es más, no creo que tengamos suficiente vida por delante, para darnos cuenta de todas las implicaciones que una aseveración semejante pueda tener.

Más cuando a esas edades estamos “empezando” a relacionarnos de una manera más personal, más íntima y sin duda más especial, con las mujeres (en caso de que obviamente nuestra orientación sexual sea heterosexual), no solo en términos “de pareja”, sino en amistades, compañeras de clase, pandilla, etc…

Si esa es la idea o concepto que tenemos o nos han inculcado de las mujeres a esas edades tan tempranas, ¿qué tipo de relación honesta, profunda e igualitaria podemos llegar a tener en un futuro próximo?

¿En la medida en que tenemos tan bien integrada la violencia en nuestros genes (otro estudio reflejaba que un joven varón de 18 años había consumido ya a lo largo de su vida cerca de 200.000 escenas de violencia, de las cuales 40.000 eran asesinatos), cómo vamos a aprender a gestionar o a resolver los conflictos que se nos presenten en nuestras vidas, sino es de la única forma que nos han enseñado, que es a través de la violencia?

¿De qué manera la educación recibida, aprendida y aprehendida que hemos “mamado” de cara fundamentalmente a nuestro “trato” con las mujeres no está condicionando, pervirtiendo y permitiendo una global pandemia (así definida por la ONU) de violencia exacerbada frente a la mujer en sus múltiples formas y maneras de ejercer la violencia sobre ellas?

 

Emociones. Después de esta larga pero necesaria introducción a la segunda dinámica, cambiamos el tercio, y tratamos de hacer un breve ejercicio sobre las emociones o estados de ánimo.

Quería plantear qué emociones tenemos más presentes, qué emociones tenemos más integradas, y quizá cuáles de ellas se muestran más a menudo en nuestras vidas.

De 40 opciones más o menos diferenciadas (aunque muchas de ellas, con sensibles similitudes), les pedimos a cada uno de los presentes, que, por favor, eligieran 5.

Y éste fue el resultado de las más “votadas”…

(Reflexión personal: “Debo reconocer mi profunda y elocuente alegría al comprobar que sin duda, la generación de jóvenes que nos sigue de cerca, es bastante menos “monolítica” que la que imaginaba comparándola con la nuestra”):

 

 

Con 7 votos. ENTUSIASMO

Con 5 votos: ALEGRÍA, FRUSTACIÓN

Con 4 votos: COMPASIÓN, INSEGURIDAD, NOSTALGIA, TENSIÓN

Con 3 votos: ADMIRACIÓN, AMOR, CONFUSIÓN, DECEPCIÓN, GRATITUD, ILUSIÓN, IRRITACIÓN, SERENIDAD, SOLEDAD

Con 2 votos: DESALIENTO, FELICIDAD, MIEDO, PLACER, TERNURA, VERGÜENZA

Con 1 voto: DESEO, ENVIDIA, INCOMPRENSIÓN, IRA, MELANCOLÍA, REMORDIMIENTO, SATISFACCIÓN, y AGOBIO (ésta última, alguien estimó incorporarla porque ni siquiera estaba en la lista previa 😊)

 

Las emociones no son por supuesto, ni buenas ni malas.

No queríamos etiquetar ni enjuiciar a ninguna de ellas. Ni poner unas encima de otras.

Solamente queríamos ponerle nombre y apellidos a cada una de ellas.

Poner conciencia y reflexionar sobre los estados de ánimo más presentes en nuestras vidas. Y sobre ello, que cada uno de los allí presentes, pudiera simplemente permitirse echar un vistazo a dentro de sí mismos.

A ver que veíamos o encontrábamos. Y a ver si lo que veíamos o encontrábamos nos hacía sentir bien, o no tan bien.

Y de paso, me permitía a mí, enlazar con la propuesta de Círculos de Hombres, tan intensamente relacionada con las emociones, o con la falta de emociones…

Por un lado somos el “hombre” que nos dicen que tenemos que ser (masculinidad hegemónica), a través de un modelo marcadamente rígido e inflexible, pero por otro lado, nos llegan innumerables mensajes y cuestionamientos de que ese modelo de masculinidad ya no está socialmente aceptado.

¿Y eso, en qué situación nos deja?

Los Círculos de Hombres son un espacio físico y humano donde se reúnen periódicamente Hombres y Padres, que desean compartir sus experiencias de Paternidad y Masculinidad.

La esencia de estos encuentros es la expresión en libertad de las vivencias, experiencias y sentires de los asistentes. No existen normas previas, ni convenios en la realización de estos encuentros. Únicamente se preservará la absoluta confidencialidad e intimidad de los asuntos tratados…

Si hablamos de emociones o estados de ánimo, probablemente una de las más “demandadas” o más utilizadas, sea el sufrimiento y el profundo vacío interior existencial que nuestras “privilegiadas masculinidades” no han conseguido llenar de ninguna de las maneras.

Y eso también nos tiene que llevar a las necesarias y profundas reflexiones de por donde han transcurrido nuestras respectivas vidas (y masculinidades).

 

Finalizamos ya contrarreloj con la propuesta sin “proponer”.

La tercera dinámica o fin último del taller, si es que, como tal, debería tenerlo.

Queríamos proponer medidas concretas para cambiar esa sociedad que tan poco nos gusta, o que tanto tiene que cambiar.

Básicamente en 3 ejes: FAMILIA, ESCUELA y SOCIEDAD.

Y el tiempo se nos acabó extremadamente pronto, con lo cual seguimos con la necesidad, (ahora individual, cada uno/a de nosotros/as) de seguir proponiendo soluciones a la enorme cantidad de problemas y barreras que nos encontramos día a día para instaurar la igualdad que este mundo, esta sociedad necesita.

Así que, en vista del poco tiempo que tuvimos para desarrollarla, os pasamos a vosotros el “marrón” de preguntaros o cuestionaros la siguiente interpelación:

Y tú, ¿Cuál es el tu plan para cambiar el mundo?…

 

 

 

Gracias Adriana, Alicia, Almudena, César, Jean, Joaquín, Julia, Luismi, Mabel, Mar, Marta, Nerea, Nora, Patricia y Vero por vuestra presencia y participación.

4 chicos, 11 chicas asistiendo a un Taller de propuestas desde las “nuevas masculinidades” para ayudar a cambiar el mundo.

¿Cuántos de nosotros, hombres, que asististeis a este taller, o cuántos de vosotros hombres, que me leeis en estos momentos, habrías ido a un taller o leído un artículo sobre las “nuevas feminidades” y sus propuestas para cambiar el mundo?

 

Pocos, ¿verdad?…

Sigue siendo extremadamente necesario que los hombres reflexionemos, cuestionemos y nos sigamos preguntando, qué es lo que nos impide seguir el camino que han iniciado las mujeres hace ya mucho tiempo.

Ellas proponen cambiar este mundo.

De arriba a abajo.

¿Y nosotros?…

 

 

 

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