Sobre la sexualidad de nuestros hijos e hijas


El otro día tuve la oportunidad de «preguntarle la lección» a mi hijo de 11 años, de un tema del que al día siguiente tenía examen o control (o la forma «respetuosa» en la que según el colegio se dirijan a este tipo de pruebas «examinatorias»)…

Ya que la foto (o el subrayado posterior de mi hijo), no deja ver con toda claridad el texto, lo copio a continuación:

La fecundación es es la unión del óvulo y el espermatozoide (resumen o frase destacada del texto en el rectángulo naranja).

«…Cuando un óvulo madura, pasa del ovario a la trompa de Falopio. Si mientras recorre la trompa de Falopio se encuentra con un espermatozoide, puede producirse la fecundación.

Para que se produzca la fecundación, es necesario que los espermatozoides lleguen a la vagina de la mujer. Esto sucede durante la cópula (subrayado en negrita en el texto del propio libro, no por mi). A continuación los espermatozoides nadan hasta las trompas de Falopio…»

 

 

La siguiente pregunta que me surgió, sin pensármelo demasiado, fue la que le hice a mi hijo pocas décimas de segundo después:

-¿A ti te han explicado lo que es la «cópula?

-No, -me respondió mi hijo escuetamente-.

Mmmm…. Vamos a ver.

Es decir, que técnicamente, sabemos que los espermatozoides que se «almacenan» en los testículos del hombre, pueden fecundar un óvulo (que se almacenan en el cuerpo de la mujer), pero no sabemos de qué forma pueden llegar de un cuerpo a otro… Flipante.

Los pensamientos que me vinieron después de semejante aclaración, son los siguientes:

-«Claro. Es que la educación sexual tiene que darse desde la familia, no desde el colegio».

-«Claro. Es que dependiendo del centro (público, concertado, privado) ahondarán más o menos -o nada- en lo que consideren que tienen que dar respecto a la educación sexual, intentando respetar lo que cada modelo educativo quiere proponer».

-«Claro. Es que dependiendo de la profesora o del profesor que les dé la clase respectiva, y dependiendo del grado de madurez que muestren los alumnos/as, se podrá o no se podrá ahondar lo suficiente y lo necesario en el tema».

Y sinceramente, cuanto más pienso en el tema, menos respuestas adecuadas encuentro a mi alrededor (ni siquiera una mezcla de todas ellas).

Me piden desde el colegio, la máxima colaboración posible entre el profesorado y las familias, porque éste, el trabajo de educación de nuestros hijos/as, es una labor conjunta y fundamental a desarrollar de manera común, y en una misma dirección de colaboración.

A lo cual estoy plenamente de acuerdo, yendo a las máximas reuniones posibles (una trimestral general, más las tutorías respectivas, más la Escuela de Padres y Madres,etc) más las oportunidades que de forma extraordinaria se puedan dar al respecto, y por supuesto, ofreciendo la máxima colaboración posible, incluso en proponer charlas al respecto (sexualidad, bullying, drogas, etc).

Y, sin embargo, en cuanto a temas tan trascendentales como es la sexualidad de nuestros hijxs, seguimos pasando de puntillas como si ese tema no fuera con nosotros, como si ese problema lo fuera a solucionar otra persona en otro momento, y sinceramente, en estos tiempos, sigo sin entenderlo (como tampoco entiendo la negativa a dar más información sobre el tema de las drogas y el alcohol, otro tema que preocupa enormemente a las familias, y del que no se sigue hablando lo suficiente -aunque ése sea otro tema- desde los colegios).

Entiendo que hace 30 años, esa «dificultad» que nuestra generación ha vivido, existiera, sobre todo por parte de nuestros padres/madres, y que cada uno en nuestro ambiente o entorno, se «buscara la vida» de aquella manera…

No voy a comentar el daño que está haciendo la pornografía en la educación sexual que puede tener en nuestros hijxs adolescentes (fundamentalmente en la idea que se forjan de la mujer los adolescentes -en masculino-, y el rol que les toca «desarrollar» a las chicas en vista de las «exigencias» masculinas), pero sí voy a señalar lo peligroso que es la falta de información en temas como éste, y en la falta de diálogo que pueden encontrar en su círculo más cercano de familia-colegio-profesorado…

Si dejamos esa parcela de la educación en manos de los amigos/as, televisión, internet, etc…. ¿No estaremos condenando a nuestrxs hijxs a la misma penosa educación sexual (por inexistente) que hemos sufrido nosotros?

Teniendo en cuenta que mi hijo me pregunta «que es hacerse unas pajas» (menos mal que me lo pregunta, y se lo puedo responder), mientras recibe esos mensajes/enseñanzas desde el colegio tan poco satisfactorios, de parte de alumnos más «experimentados»…

¿Qué podemos esperar del desarrollo y sano crecimiento sexual de nuestros hijxs?

¿Estamos contentos? ¿Lo suficientemente satisfechos? ¿Podríamos hacer más?

Sinceramente, creo que todavía podríamos y deberíamos hacer y hablar mucho más…

Tanto desde las familias, como desde el colegio.

Todavía estamos a tiempo. Antes de repetir errores pasados, que hemos podido protagonizar en primera persona…

 

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