“La Bella y la Bestia” (2017), vista a través de unas gafas moradas


¿Se puede ir a ver la nueva versión de La Bella y la Bestia con el ánimo crítico de verla y sacarle punta a lo que sea necesario y salir medianamente satisfecho del resultado final?

¿Debemos y tener que desterrar del imaginario colectivo, cuentos populares tan conocidos como el que ahora nos ocupa o podemos tratar de transformarlos e irlos adecuando a los tiempos que corren y a generaciones de niñas y niños que no conocen versiones anteriores?

A ésta y a otras preguntas vamos a tratar de responder.

Sin negar lo evidente de una premisa argumental inaceptable para los tiempos que corren (con matices, porque se ha “corregido” parte de la historia de la encarcelación de Bella para conseguir romper el hechizo de Bestia a través de su “inevitable” enamoramiento) y por lo menos, apreciando los “cambios” surgidos desde la última versión, de la propia productora Walt Disney (que nos proponía, a pesar de contar con una mujer guionista, una versión más dulcificada e infantil que la que ahora en imagen real nos ofrece 26 años después), podemos y debemos valorar los cambios que se han incorporando. Porque haberlos, haylos…

Recordemos que ésta es una película concebida para su explotación comercial y empresarial, surgida de una multinacional como es la de Disney, que no vamos a descubrir ahora, a qué se dedica.

Con lo cual, vamos a tratar de poner los pies en el suelo, y no vamos a pedirle/exigirle algo que no está dentro de su capacidad empresarial, y sí, por el contrario, intentemos ser capaces de ver un poquito más allá y tratar de analizar los cambios y avances que en esta nueva versión se proponen…

160 millones de dólares de presupuesto pensados (entre otras cosas) para ser recuperados (todo lo ampliamente que se pueda) y generar los mayores beneficios que la empresa pueda calcular o imaginar previamente (teniendo en cuenta que en su primer fin de semana ha recaudado 350 millones en todo el mundo, no va mal de momento. Objetivo conseguido).

¿Y con estas premisas “económicas y empresariales” propias del Hollywood más mercantilista, dónde queda el aparente “mensaje feminista” que creemos que trata de tener en cuenta al menos la película con respecto a anteriores versiones de la misma historia?

¿Cómo puede un blockbuster de esta magnitud y argumento, estar protagonizada por una de las actrices de Hollywood -Emma Watson- más comprometidas con el movimiento feminista y activista concienciada entre otras muchas cosas, de la campaña #HeForShe -puesta en marcha por ONU Mujeres-?

¿Contradicción? ¿Falso feminismo? ¿Imperativo comercial?

Dicen las “malas lenguas” que, gracias al protagonismo de Emma Watson, se pudieron afrontar en el guión muchos más cambios en el mismo, que los que se hubieran aceptado de no haber estado protagonizada esta película por una actriz tan famosa y comprometida como ella. Algo sin duda, a tener en cuenta y a apreciar en su justa medida (combatir el problema desde “dentro”, o limitarse a discursos con mucho alcance o difusión pero poco alcance transformador de cambio).

Decidir quién se sale con la suya (Emma Watson aportando su granito de arena a un producto tan convencional como éste, o la propia productora, en hacerse con una de las actrices del momento, y en “cuidarse las espaldas” ante reacciones adversas que podrían llegarle en el momento del estreno con un argumento de este tipo en los tiempos que corren) quizás es un debate estéril, tremendamente subjetivo, y en el que como mínimo, leamos donde leamos, y hagamos caso a quien más nos convenga, quizá no tendremos la suficiente información para emitir un juicio acorde a la realidad, así que, vamos a limitarnos, porque no nos queda otra, a opinar sobre lo que hemos visto en la pantalla grande…

 

****** Si no has visto la película y tienes intención de verla sin que te desvelen nada importante de la misma, deberías dejar de leer este artículo en este preciso instante. ¡¡¡Alerta SPOILERS!!! 😊 ******

 

-La publicidad de la película nos avisa, antes de entrar incluso a verla, que su personaje protagonista es “Mucho más que bella”, en relación al carisma, carácter y personalidad de su protagonista. Primer detalle. Meramente anecdótico, pero perfectamente visible. Para quien lo quiera ver o apreciar.

-La protagonista, de sobras conocida por otras versiones, es una lectora apasionada de todo tipo de libros (aunque en esta película haga especial mención a “Romeo y Julieta” -sic, nos encontramos de bruces con el amor romántico, qué se le va a hacer-), que recolecta en la biblioteca de su pequeño pueblo, y que, le permite entre otras cosas, enseñar a leer a otras niñas, que no tienen la suerte de ir a la escuela como sus congéneres “masculinos”… Por lo cual, es reprendida y enjuiciada por casi todos los habitantes del pueblo (profesor de la escuela incluído). Una vez más, el mensaje directo o indirecto de que la cultura, la educación, y la lectura a través de la literatura nos hará libres (mujeres ambientadas en el s.XVIII incluso).

-La protagonista, que “a pesar” de ser mujer y rebelde en los tiempos en los que está ambientada la historia, no rehúye (no puede, lógicamente) sus “obligaciones e imperativos” sociales de género (lavar la ropa como el resto de mujeres y niñas del pueblo), pero sin duda, los transforma, y le pone su particular ingenio para inventarse una “prometedora e improvisada” lavadora que le concederá mucho más tiempo libre (que dedica a las demás niñas, como la que enseña a leer –sororidad entre mujeres, primer apunte-) para otro tipo de cosas u objetivos personales. Por supuesto, ese gesto de modernización y reivindicación feminista a culturizarse por ella misma será convenientemente “castigado” por el resto del pueblo (hombres y mujeres) intransigentes, lo cual, no repercute ni en sus ánimos ni en sus fuerzas y ambiciones (personalidad fuerte y decidida, que se resiste ante las adversidades y que se niega a sucumbir a las imposiciones -machistas- del entorno social). Una vez más, la intransigencia de la sociedad queda reflejada en un perfecto inmovilismo y miedo al desarrollo y avance de la misma, y a la persecución de los derechos y las igualdades a los que todas (las mujeres) tienen derecho.

Rechaza de forma tajante y rotunda desde el primer momento al pretendiente (Gastón) masculino que la sigue y la persigue desde el inicio de la película. En ninguna escena se percibe ningún gesto que a él le haga ilusionarse con algo que no es real. Bella no puede tenerlo más claro ni lo puede expresar de manera más contundente. #NoEsNo en el siglo XVIII. Otra cosa (interesante) será, analizar el porqué del inútil y persistente comportamiento de Gastón (las mujeres evolucionan y trascienden sus respectivos roles adjudicados desde hace tiempo, mientras los hombres se resisten, cual gato panza arriba, a asumir nuevos roles y a sumergirse en las nuevas masculinidades tan necesarias, fiel reflejo de la actualidad más presente en nuestros días, quizá porque no saben hacer otra cosa que lo que les han enseñado desde pequeños).

-El pretendiente y protagonista masculino (el susodicho Gastón) es un modelo de hombre despreciable desde el minuto 1 hasta el final de la película. A diferencia de otras películas (Frozen sin ir más lejos) no se ofrece un personaje ambivalente que camina entre el engaño para conquistar a la mujer que debe ocupar un puesto (secundario) en su vida para después quitarse la máscara, sino que se le muestra tal y como es desde el principio. Sin falsas apariencias. Recordemos que no es el “único hombre vivo del pueblo” y soltero que queda. Es el macho alfa. El exitoso. El guapo, el musculoso, el inteligente y el más valorado y envidiado por hombres y mujeres del pueblo, que vuelve a su casa después de aparentemente haber servido en el ejército (encima, patriótico, ¡¡¡lo tiene todo!!!). Sin embargo, es un modelo de masculinidad, con el que sinceramente, es difícil conectar y sentirse medianamente identificado. Ni por hombres ni por mujeres. Y al final de la película, lógicamente sale derrotado. Él y por extensión, su modelo obsoleto y caduco de masculinidad.

-El compañero/sirviente de Gastón es homosexual. Alguien podrá pensar que es el inevitable “peaje” de conformidad a las minorías espectadoras que tiene la película (igual que aparecen diversos personajes de raza negra esparcidos por la película en personajes totalmente secundarios y meramente testimoniales), aunque yo me decanto, por el “inevitable” perfil de amigo que tiene (y necesita para sus propósitos) el protagonista. Hombre de similar edad, adulador de sus maravillosas cualidades, fidelidad a prueba de balas, pero cuya orientación sexual no le permite “competir” con ser el único protagonista sin rival de sus conquistas mujeriegas. Lo dicho, patriarcado en estado puro.

-No recuerdo el comienzo de la versión animada de 1991, pero en ésta, el “secuestro” de Bella se produce después de que el que sea encerrado en la celda del castillo, sea el padre de Bella, después de cortar y robar una rosa del jardín del castillo de la Bestia, que iba destinada a regalar a su hija. Es precisamente ella, la que engañando tanto al encarcelador como el encarcelado, se intercambia con su padre, sacrificándose para que él pueda vivir en libertad y regresar al pueblo. En ese momento, ella desconoce el maleficio que sobrevuela la maldición de Bestia, y él está convencido de que nunca conseguirá ponerle fin (y menos simplemente esperando a que el amor surja de forma “espontánea” en la protagonista encerrada en una mazmorra, a la que, por cierto, liberan en muy poco tiempo, el resto de los objetos animados / demás personas embrujadas que pueblan el personal del servicio del castillo).

-El otro protagonista de la película, la inefable “Bestia”, empieza siendo un mujeriego insufrible al inicio de la película (la escena del baile donde él solo baila y comparte baile con un sinfín de mujeres ejerciendo de supuestas aspirantes a sus encantos seductores, -antes de aparecer en escena la bruja que le hechiza-, es tremendamente “sonrojante” pero a todas luces adecuada para situarle en la arrogancia provocada por su élite social y de género), para poco a poco aceptar su “castigo” y particular maldición, respuesta obligada (por parte de otra mujer) a su desmedido e inadecuado comportamiento (sí, finalmente será “salvado” por Bella -y no al revés- cuando empiece a demostrar su recuperada “humanidad”, a manos del ataque de los lobos -¿alfa?- que quieren hacerle picadillo cuando trata de proteger a Bella de su particular huida).

Ambos protagonistas, la Bella y la Bestia, han sufrido sendas pérdidas tempranas de sus figuras maternas (ya saben, esa extraña y perversa afición que tiene Disney por dejarnos huérfanos a las primeras de cambio), y es gracias a que transitan diferentes caminos de crianza y educación en donde la figura del padre sustituye la figura de apego de la madre con dos modelos de crianza sensiblemente diferentes (el padre de Bella, cariñoso, cercano y afectuoso, el padre de Bestia, autoritario y carente de cualquier emoción afectuosa cercana), donde se puede apreciar la importancia de la crianza en la construcción de adultos sanos emocional y socialmente.

-El gran (o casi único) personaje masculino positivo de la historia es sin duda, el padre de Bella, relojero, cuya hija ha adquirido (y superado) sus habilidades profesionales, y que refleja el poder y la esperanza puesta en la educación y superación de los roles establecidos para niños y para niñas (por eso, entre otras cosas, se le tratará de tildar de loco y de apartar del “sistema” imperante en el pueblo, como no, a cargo de las acusaciones del macho alfa Gastón, que trata incluso de matarle o dejarle indefenso frente a los lobos, en un momento de la película).

 

Sinceramente, no sé si serán o no serán muchas, pocas o lo suficientemente importantes las razones que nos lleven a poder disfrutar y celebrar una película como ésta.

Sabemos que queda mucho por hacer.

Sabemos que el cambio no se producirá de la noche a la mañana, sin haber transitado por un camino (real) de transformación masculina, tanto individual como colectiva.

Así que, tenemos la opción y elección personal de quedarnos positivamente con los avances que se producen día a día, y seguir incidiendo en los que todavía quedan por mejorar…

 

Ojalá, dentro de 30 años, no tengamos que escribir artículos como éste, ni tengamos que debatir por el alcance de los (escasos o no) avances que la sociedad le va otorgando a las mujeres

Pero mientras se siguen produciendo y siguen llegando esos cambios, creo, que debemos celebrar los avances que en la cultura audiovisual (tan importante para trascender, compartir y difundir determinados mensajes más igualitarios) se van produciendo, y que consiguen llegar a tantos y tantos millones de personas.

Visibilizando nuevas maneras de vivir y de relacionarse desde el feminismo.

 

Víctor Sánchez (Círculos de Hombres)

 

Os animo a seguir leyendo sobre este apasionante debate, en por ejemplo, este artículo, que salió hace pocos días en eldiario.es:

http://www.eldiario.es/cultura/cine/favor-contra-version-humana-Bella-Bestia_0_621888539.html

 

 

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