Experiencia de Círculos de Hombres con Reclusos de la Cárcel de Valdemoro en Madrid. 1


Algunos asuntos banales salen rápido a la luz cuando hablamos de estar presentes en el camino de nuestros  hij@s, verles crecer y vivir con ell@s, tocarles, abrazarles, estar con ellos y a veces reñirles  y cuando esto no ha sucedido, no sucede y es posible que no vaya a suceder. Asi de tajante nos mostramos con algunos  asuntos de padres y hombres en relación con otros hombres. Con hombres cuyo delito es haber cometido un delito y por ello haberse privado de lo más preciado, su libertad. Otro asunto importante, nada banal.

El pasado día 20 de Diciembre cruzamos las puertas de la prisión de Valdemoro para encontrarnos con  hombres, para la realización de un Círculo de la mano de Patricia de la Fundación Athenea que hace una soberbia labor con el colectivo de reclusos de este centro penitenciario y también gracias al Ayuntamiento de Valdemoro que nos hizo de enlace con Patricia y Esmeralda, esta última, psicóloga de la prisión, compañera e integrante del equipo asistencial de los presos de la cárcel de Valdemoro que agradece esta labor que hacemos con los hombres.

Y así sucedió ese día. Se produjo un verdadero Círculo de Hombres, pero si cabe más especial. El colectivo de reclusos son un grupo al que apenas nos habíamos acercado como Asociación. Pero nuestro grupo de hombres no tuvo ninguna duda de la necesidad de acercarnos a ellos como hombres. Y así salimos a su encuentro en clave de Círculo de Hombres, una oportunidad que se nos presenta como una manera de comunicarnos. Esta comunicación se basa en la falta de un juicio entre nosotros, la escucha, la mirada en los ojos, el tono de voz y el uso de la palabra. Este “tono” en la comunicación siempre nos ha llevado a conectar con lo más humano, y una vez más se produce una unión fraternal, aunque parezca que estos hombres y nosotros no tengamos nada que ver.

Como hemos dicho nos encontramos con casi una decena de hombres cuya media de edad no superaba los 36 años. Nosotros ya habíamos dejado atrás esa edad, con algunas heridas no curadas, y que en comparación con las suyas, las nuestras nos parecen una verdadera banalidad.

Comenzamos el círculo de Hombres con nuestro pequeño relato de nuestros sentires y de la necesidad de un grupo de hombres que nos escuchen, como lo estaban haciendo ellos. Estos relatos iban acompañados de testimonios de tristeza, abandono y frustración, pero también del aspecto positivo de acudir al grupo de hombres que nos ayuda y nos sigue ayudando a crecer y así se lo hicimos saber  a ellos.

Y del testimonio nuestro vino alguna de sus respuestas, llena de crudeza, sin filtros, sin paliativos, con nicotina, mucha nicotina y rabia contenida. Siete años de cárcel, siete años que pudieron ser años acompañados de su hija. Pero no la conoce, no estuvo allí, ni está. Solo recuerda su parto, pero todo está borroso. Nos mira a los ojos y nos lo cuenta, y es en ese momento cuando se nos abre un abismo. Brotaron lágrimas de alguno de nuestros rostros, nos lo permitimos, estamos en el círculo, y nos mira las lágrimas y  se sorprende, y nos agradece alguna de nuestras lágrimas, dice: “gracias por tus lágrimas”.

Juan, irrumpe, que parece tener voz en ese grupo de hombres, con voz exaltada: “todo esto está muy bien” y a continuación nos dice: “hay que echarle un par de cojones de venir a la cárcel de gratis”, pero no tarda mucho en decir luego: “luego vosotros os vais y nosotros nos quedamos…….”, “nos quedamos……..nos quedamos…….” (Se escuchaba como un eco en nuestras cabezas).

El círculo duró casi dos horas, pero pasó volando. Y seguimos escuchando historias duras, muy duras, y nosotros replicábamos desde nuestro sentir y desde nuestra experiencia vital, como si fuera un círculo más. Estábamos con seres humanos con vidas truncadas y sin embargo creo que nadie de los que estuvimos allí se sintió más o menos por esto. Les escuchamos, les contestamos, les interpelamos, les abrazamos….

El Círculo de Hombres volvió a liarla, como dice nuestro amigo Justo, y la lío buena. Hemos cruzado muros de la prisión, pero creo que nuestro sentir fue que cruzamos algún muro más, primero el de los prejuicios, y otros más, también invisibles. Estos hechos nos conectan con hombres en tránsito, en evolución, hombres desencadenándose, aunque esto sea precisamente una cárcel y las cadenas ya no sean tan cortas como las cárceles de antes, pero son cadenas. Nosotros tenemos otras, quizás menos pesadas y duras, pero cadenas. No sé qué futuro les espera a estos jóvenes, pero es que yo tampoco sé el que nos espera a los que estamos fuera. Sólo sé que volvió a suceder, el encuentro entre iguales, hombres, solo hombres, solo seres humanos.

Gracias de nuevo CdH.

Bruno Herrero


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Una idea sobre “Experiencia de Círculos de Hombres con Reclusos de la Cárcel de Valdemoro en Madrid.

  • Jesús

    Muchas gracias, Bruno, por tu reflexión sobre esa experiencia con los internos del C.P. de Valdemoro.

    Quizás pudimos pensar, antes de llegar allí, que íbamos a llevarles cosas; la realidad es que fuimos nosotros quiénes volvimos con otra mirada, otro sentir y nuevos aprendizajes.
    Si los internos lo desean, volverlos allí para aprender con ellos en el camino de la masculinidad.

    Gracias compañeros de CdH.