¿Por qué es tan importante que exista y que se pueda ver una serie como «Por 13 razones»?


Hemos escuchado a muchos expertos recomendar o desaconsejar (hay opiniones para todos los gustos) que los adolescentes vean una serie como “Por trece razones”.
Al menos, no “sin” la compañía de un adulto a su lado, algo por otra parte, totalmente lógico (pero no solo con esta serie, sino con otros muchos contenidos televisivos mucho menos «trascendentales»).

Sin embargo, nos gustaría al respecto, matizar algunas cosas y reflexionar sobre el visionado de esta serie (necesaria e indispensable también, es la lectura del libro en el que se basa la serie, escrito por Jay Asher).

 

 

    

 

No voy a entrar a opinar en lo que, sin duda, desde el carácter estrictamente profesional, se escapa de mi conocimiento.
Ni soy psicólogo ni terapeuta de ninguna modalidad que me permita ir más allá de mi estricta opinión como padre de hijxs en edad pre-adolescente, y de espectador de una serie que, en mi modesta opinión, está fenomenalmente estructurada, toca un montón de temas relacionados con la juventud, (desgraciadamente, muchos de ellos, de rabiosa actualidad), y sobre todo, porque el comportamiento de sus personajes que se nos muestra, ni es estereotipado, ni provoca la visión falsamente paternalista y enjuiciadora sobre los protagonistas jóvenes de la serie, ni por supuesto, no es para nada “ligera” en su tratamiento de temas, que, desde luego, son importantes y de una profundidad y gravedad destacables.

 

 

Nada que nos pudiera temer lo peor antes de su visionado desde nuestra posición de adultos escrutadores de esos posibles comportamientos futuros de nuestrxs hijxs que tanto nos preocupan, se da en un solo capítulo de esta serie, cuidada hasta el máximo detalle en su planteamiento, en su guión, en su sensibilidad, y sobre todo en la capacidad de “shock” que pueda provocar en el/la espectador/a que se enfrente a esta serie sin quizás, saber con detalle de qué va, el argumento.
Así que, una película, serie y/o libro que emita algo de “luz” sobre una etapa tan compleja como la adolescencia, de la que seguimos sin saber nada o casi nada (¿dónde están los libros de “crianza” que arrojen un poquito de luz al respecto?), sin duda, merece no solo ser vista, sino admirada desde su sensibilidad y cercanía.
Es más, es evidente que los jóvenes, (venciendo nuestros miedos, dudas o desconfianzas adultas al respecto que siempre rondan en nuestras cabezas) como vemos al final de la serie, se comportan de una forma mucho más adulta y responsable, de lo que permanentemente creemos y queremos creer.
Que esos adultos que figuran en un segundo plano (padres, madres, profesores, psicólogos, orientadores, adultos en general…), que conocen a la perfección las etapas por las que pasa sus hijxs (porque nosotros también hemos sido adolescentes) pero que son incapaces de ayudarles o acompañarles como realmente necesitan, vivan en el más absoluto desconocimiento de los procesos que sus hijxs transitan no sin pocos temores, hace oportuna la reflexión, la visión y la importancia de la existencia de una serie con estos planteamientos argumentales y con una novedosa forma de presentárselos al espectador/a, abriendo un debate o una exposición de hechos que invitan al mismo en cada momento, en cada capítulo.
Y eso, es algo que merece toda la atención del mundo, y la reflexión oportuna si queremos, como padres y madres, que nuestros hijxs no se “desconecten” de la misma manera, que nosotros nos desconectamos hace ya tiempo de nuestros padres, a una edad muy similar o incluso anterior, a la que tienen los protagonistas.
No voy a explicar qué es la adolescencia, qué ha sido o qué importancia ha tenido en nuestras respectivas vidas y madureces personales, porque no puedo hablar en nombre de nadie, pero siento y me reafirmo, viendo y mirando dentro de mí mismo, que, sin duda, la adolescencia es la fase más difícil, dura y trascendental de nuestras vidas, porque en gran parte, estará marcando un “antes y un después” en nuestra propia creación y moldeado de un posterior adulto “sano”.
Y eso es así, más aún, siendo como es una de las etapas en las que todavía, nuestras respectivas personalidades y caracteres, no están lo suficientemente desarrolladas y consolidadas, no desde luego, con la seguridad y confianza que podemos tener ahora en nuestra «versión» adulta.

 

 

Sinopsis: «Clay Jensen, un estudiante de secundaria, vuelve a casa desde la escuela y encuentra un paquete anónimo en la entrada de su casa. Al abrirlo, descubre que se trata de una caja de zapatos con siete cintas de cassette grabadas a ambas caras por la fallecida Hannah Baker, su compañera de clase quien recientemente se había suicidado. Las cintas fueron enviadas inicialmente a un compañero de clase con las instrucciones para pasar de un estudiante a otro, como si fuera una carta en cadena. En las cintas, Hannah explica a trece personas el papel que jugó cada uno en su muerte, dando trece razones para declarar por qué se quitó la vida.»

 

 

Imagínate que tuvieras que hacer, como padre o como madre, una lista de todos los problemas que te preocupan en la educación de tus hijxs, más o menos en mayor o menor importancia, pero que, sin duda, “están ahí”, y que muchas veces, no sabes como “resolver” o simplemente, como afrontar cuando surge la tan temida “oportunidad” de hablar sobre que según qué temas…

Acoso escolar / bullying, amistades que desconoces de tus hijxs, sexting y los peligros de las redes sociales y grupos de contacto en los móviles en donde circula información no consentida sobre todo de contenidos sexualmente explícitos, consumo de drogas / alcohol, violencia física, maltrato psicológico (en multitud de variantes y niveles), desprecio por ciertas personas que no se ajustan a tus exigencias o “cánones” del concepto mal entendido de amistad, primeros comienzos en las titubeantes primeras relaciones personales con otros chicos / otras chicas, homofobia, cosificación y abuso sexual, falta de interés y empatía en tus apoyos o referencias adultas, desconocimiento y nula presencia de figuras paternas/maternas, familias desestructuradas, violencia doméstica intrafamiliar, modelos de comportamiento inadecuados, aceptados, promovidos e incluso ocultados por la sociedad o el entorno en donde nos movemos, violaciones o relaciones no consentidas…
El “catálogo” de problemas y/o situaciones extremas en las que se pueden ver envueltos la juventud de hoy en día es inmenso, y las consecuencias, catastróficas.
¿De verdad parecen muchos temas juntos o demasiado “exagerados” cuando hablamos y vemos lo que nos propone la serie en comparación con lo que vemos o sentimos a nuestro alrededor?
¿Os parece que la serie banalice tal cantidad de temas tan preocupantes simplemente por acumulación?
Yo, sinceramente creo que no.
Creo que, en mayor o menor medida, nuestrxs hijxs se van a enfrentar a este tipo de problemas más tarde o más temprano, y en nuestra mano está, que al menos, encuentren el espacio y la confianza para acudir todavía a nosotros, antes, de que sea demasiado tarde, y busquen por sí mismos, la solución, la información o la ayuda que puedan necesitar en un momento dado (si es que son capaces de buscarla y de pedirla).
Las opciones son pocas.
Hablar, dialogar, debatir, informar, formar y enseñar a nuestrxs hijxs esa serie de problemas que les pueden desbordar si se les presenta en algún momento de sus cortas vidas, o, el “modelo” más tradicional, ése que sabemos por experiencia propia que no funciona, de ocultar una serie de problemas de los que no nos gusta hablar, como si eso fuera motivo más que suficiente de “seguridad” para que no se encuentren esos problemas en sus vidas más adelante…
Como siempre o casi siempre, la opción o elección está en nuestras manos.
Y una buena manera de afrontar los problemas antes de que sea demasiado tarde, y no nos obligue a “llevarnos las manos a la cabeza” a destiempo, es quizá plantear de manera natural, desde la información y del acercamiento/acompañamiento a tus hijxs, diálogos o conversaciones familiares en torno a ciento y un mil temas, dudas, y miedos que puedan estarse acercándose al mundo y al entorno social y de amistades de nuestrxs hijxs.
Y que mejor oportunidad, que, frente a la televisión, un escenario poco habitual para generar diálogo, concienciación y prevención.
Así que, aprovechemos la ocasión, que tenemos mucho que ganar.

Aquí os dejo un breve aperitivo: Tráiler de «Por trece razones»

 

 

Víctor Sánchez (Círculos de Hombres)

 

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